CEN Maná
Mateo 26:6-11

Estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, se acercó a Él una mujer con un frasco de alabastro de perfume muy costoso, y lo derramó sobre Su cabeza cuando estaba sentado a la mesa. Pero al ver esto, los discípulos se indignaron, y decían: «¿Para qué este desperdicio? Porque este perfume podía haberse vendido a gran precio, y el dinero habérselo dado a los pobres». Pero Jesús, dándose cuenta, les dijo: «¿Por qué molestan a la mujer? Pues buena es la obra que me ha hecho. Porque a los pobres siempre los tendrán con ustedes, pero a Mí no siempre me tendrán. — NBLA