Isaías 35:3-6
Fortalezcan las manos débiles Y afiancen las rodillas vacilantes. Digan a los de corazón tímido: «Esfuércense, no teman, Pues su Dios viene con venganza; La retribución vendrá de Dios mismo, Mas Él los salvará». Entonces se abrirán los ojos de los ciegos, Y los oídos de los sordos se destaparán. El cojo entonces saltará como un ciervo, Y la lengua del mudo gritará de júbilo, Porque aguas brotarán en el desierto Y arroyos en el Arabá. — NBLA