CEN Maná
Proverbios 5:3-13

Porque los labios de la extraña destilan miel, Y su lengua es más suave que el aceite; Pero al final es amarga como el ajenjo, Aguda como espada de dos filos. Sus pies descienden a la muerte, Sus pasos solo logran el Seol. No considera la senda de la vida; Sus senderos son inestables, y no lo sabe. ¶Ahora pues, hijos míos, escúchenme, Y no se aparten de las palabras de mi boca. Aleja de la extraña tu camino, Y no te acerques a la puerta de su casa; No sea que des tu vigor a otros Y tus años al cruel; No sea que se sacien los extraños de tus bienes Y tu esfuerzo vaya a casa del extranjero; Y al final te lamentes, Cuando tu carne y tu cuerpo se hayan consumido, Y digas: «¡Cómo he aborrecido la instrucción, Y mi corazón ha despreciado la corrección! »No he escuchado la voz de mis maestros, Ni he inclinado mi oído a mis instructores. — NBLA