Rebosa en mi corazón un tema bueno; Al Rey dirijo mis versos; Mi lengua es como pluma de escribiente muy ligero. Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; La gracia se derrama en Tus labios; Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre. ¶Prepara Tu espada sobre el muslo, oh valiente, En Tu esplendor y Tu majestad. En Tu majestad cabalga en triunfo, Por la causa de la verdad, de la humildad y de la justicia; Que Tu diestra te enseñe cosas tremendas. Tus flechas son agudas; Los pueblos caen debajo de Ti; En el corazón de los enemigos del rey están Tus flechas. ¶Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; Cetro de equidad es el cetro de Tu reino. Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad; Por tanto Dios, Tu Dios, te ha ungido Con óleo de alegría más que a Tus compañeros. — NBLA