CEN Maná
Génesis 32:22-31

Aquella misma noche Jacob se levantó, y tomó a sus dos mujeres, a sus dos siervas y a sus once hijos, y cruzó el vado de Jaboc. Después que los tomó y los hizo pasar el arroyo, hizo pasar también todo lo que tenía. Jacob se quedó solo, y un hombre luchó con él hasta rayar el alba. Cuando vio que no podía prevalecer contra Jacob, lo tocó en la coyuntura del muslo, y se dislocó la coyuntura del muslo de Jacob mientras luchaba con él. Entonces el hombre dijo: «Suéltame porque raya el alba». «No te soltaré si no me bendices», le respondió Jacob. «¿Cómo te llamas?», le preguntó el hombre. «Jacob», le respondió él. Y el hombre dijo: «Tu nombre ya no será Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has prevalecido». Entonces Jacob le dijo: «Dame a conocer ahora tu nombre». «¿Para qué preguntas por mi nombre?», le respondió el hombre. Y lo bendijo allí. Y Jacob le puso a aquel lugar el nombre de Peniel, porque dijo: «He visto a Dios cara a cara, y ha sido preservada mi vida». El sol salía cuando Jacob cruzaba Peniel, y cojeaba de su muslo. — NBLA